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02. 2019

Ola de fusiones y alianzas en la industria de la música en vivo

EccoData
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El gigante Live Nation se asoció a DF para armar shows en el país con sus artistas. Como respuesta T4f se alió con Ozono y Ake Music, con Mercury.

En una de las temporadas más flojas de los últimos años en cantidad de artistas y bandas internacionales, la industria del espectáculo está más caliente que nunca. La principal novedad es la llegada al país del coloso Live Nation, al asociarse con DF Entertainment, la empresa organizadora del festival Lollapalooza. Como si fuese una réplica, la brasileña T4f (Time for Fun) trabó alianza con Ozono, del empresario Fernando Moya, y Ake Music cerró filas con Mercury Concerts, también de capitales brasileños.

Esas movidas anticipan una mayor concentración en la organización de recitales, muy golpeados por la devaluación y la recesión. Pero a mediano plazo, la lógica del negocio cambiará sustancialmente. Con la compra del 51% de DF, Live Nation dejará de tercerizar shows en la Argentina de sus artistas contratados, alrededor de 2.200, entre ellos los taquilleros Coldplay, Shakira, Ariana Grande, Lady Gaga, Phil Collins y Miley Cyrus. Como parte de una estrategia regional, el gigante también compró parte del festival Rock in Rio y desde la próxima edición, en 2021, las bandas contratadas, muchas de las cuales luego escalan en la Argentina, serán parte de su flamante portafolio.

“La industria se concentra y creo que eso es mejor, porque años anteriores había más empresas productoras que artistas”, señala Moya, hoy a cargo de la operación de T4f en la Argentina. En tal sentido, el empresario calcula que las grandes ligas de los shows, es decir las producciones de primer nivel, serán canalizadas a lo sumo 10 compañías, entre ellas DF, T4f, la norteamericana Move Concerts, Pop Art, Daniel Grinbank, Ake Music y Fénix.

Sobre la actual temporada, Moya alude a las dificultades para afrontar el alto costo del cachet de las bandas y artistas dolarizados y su relación con el precio de las entradas. “Hay mucho cuidado con la oferta y los promotores son más cuidadosos. Este año, Paul McCartney hace un solo show de 60.000 entradas. La última vez que vino, en 2016, ofreció dos funciones y vendió 150.000”, ejemplificó con algo de amargura.

Hasta el momento, los principales conciertos y festivales programados para este año son el Cosquín Rock (Las Pelotas, la Vela Puerca, No te va gustar, Ciro y Los Persas, entre otros). El británico Ed Sheeran y Iron Maiden (Move Concerts); el Buenos Aires Trap (Lauría); Luis Miguel (Lauría y Pop Art); Paul McCartney (T4f) y el Lollapalooza, que promueve anualmente DF. En el mercado aguardan que se confirme toda la grilla para Rock in Rio 2019 (varias fechas entre septiembre y octubre) para salir a contratar algunos de esos artistas, como es el caso de Iron Maiden. Con la compra parcial de la plataforma Rock in Rio, desde la próxima edición Live Nation tendrá la prioridad casi absoluta para traerlos a la Argentina.

“Live Nation siempre estuvo presente en la Argentina. Primero a través de un acuerdo con T4f y ahora, formalizan una alianza que ya tenían con DF”, interpreta Sebastián Carlomagno, director regional de Move Concerts. Así, el alto ejecutivo relativizó la importancia del desembarco en el país del coloso norteamericano. “Move está en 9 países y compramos contenidos para toda la región, por lo cual habrá que ver lo que pasa”, concluyó.

“Yo no veo un cambio sustancial en el mercado y Live Nation tiene varios competidores a nivel regional, como Move, T4f y Mercury”, intercede Aquiles Sojo, el dueño de Ake Music. El empresario, además, añade que hay muchos grupos y solistas de primer nivel que no ficharon para Live Nation. “Sin ir más lejos, nosotros organizamos los últimos shows de Guns N’ Roses, Aerosmith y David Gilmour. Live Nation es un player importante, pero a nivel local no cambia mucho la cosa”, dijo.

Lo cierto es que existe una limitación importante para Live Nation, más concretamente con DF. Esta productora es la criatura creada por Diego Finkelstein en 2015, después de la ruptura con Marcelo Fígoli, su ex socio en Fénix. En el reparto de bienes y activos, los empresarios incluyeron una cláusula de no competencia entre los recitales con artistas y bandas “anglo” (reservados para DF) y latinos (para Fénix). Por esa razón, explicó una fuente calificada del mercado, los recitales que brindarán Luis Miguel y Eros Ramazzotti este año, dos estrellas de Live Nation, son promovidos por Lauría, otra pujante productora local.

Más allá de esta restricción, DF se consolida como una de las empresas líderes de la industria local. Tal como admiten sus competidores, Finkelstein y Live Nation ya venían organizando espectáculos en forma conjunta en la Argentina y la región, entre los que destacan Coldplay, Bon Jovi, Ariana Grande, Phil Collins y Foo Fighters. Más todavía: Finkelstein organiza el Lollapalooza en asociación con C3 Presents, una de las empresas satélite del grupo Live Nation.

El mercado está convulsionado y estas fusiones reflejan un fuerte reacomodamiento de toda la industria, a nivel local y regional. Un paso lógico si se tiene en cuenta que la Argentina, especialmente Buenos Aires, es considerada la segunda plaza más importante de Sudamérica, después de Brasil. Y es una escala obligada para las estrellas internacionales.

Este año, las productoras afrontan las consecuencias de la devaluación y la contracción del gasto en entretenimiento. “El impacto fue doble: por un lado, el costo de los artistas se duplicó, porque cobran en dólares. Y no se puede trasladar al ticket. Por otro lado, se venden menos entradas por la recesión”, subrayó Sojo, de Ake Music. La suba del dólar sorprendió a toda la industria. Sojo agrega: “En 2017 firmamos varios contratos con un dólar de $17 y los shows se concretaron con la divisa en $40. En muchos casos, agotamos localidades y perdimos plata”.

La dificultad es el alto precio de la entrada para un concierto de relieve internacional. “La entrada promedio para una banda local oscila entre 800 y $1.000. Para los internacionales ronda los $2.500, es muy alto”, reconoce Moya. Para Carlomagno, “siempre hay proyectos dando vuelta y esto va a seguir, si la economía lo permite”.

Fuente: Clarín.